Cuenta la leyenda que cuando nos preparamos para algo importante, lo que sea, desde algo ceremonial, hasta algo laboral, justo antes de realizarlo hay un evento, o detalle, que nos hace tambalearnos, nos lleva a dudar, nos hace sentir impotencia, e incluso nos hace pensar en que no lograremos eso para lo que tanto hemos trabajado y que con tanto tiempo hemos preparado; a ese instante le llamo: el delay pre canónico. Porque es como si nos hiciera retrasarnos en lo avanzado, y nos lleva a crear texturas que quizá no existan, vemos de más, pensamos de más, sentimos de más pero en miedo, en desconcierto. Hoy tuve el mío. Me enojé, como siempre lo hago cuando me siento amenazada, después me alejé, y solté el llanto, porque ahora esa es mi manera de canalizarlo, para no actuar de más, con la cabeza hirviendo, y lloré, lloré, hasta que todo pasó, me puse a trabajar, a dar clases de batería y todo volvió a la normalidad, el delay acabó. Ahora cenaré algo rico, y no dejaré que el delay intervenga en esta emoción que es de lo mejor, me tiene flotando entre la materia de los sueños. Te abrazo amor libertad.
jueves, septiembre 04, 2025
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario