jueves, septiembre 11, 2025

Almacen

Amor libertad, hay tanto de todo, desde el desconcierto hasta la certeza, pasando conscientemente por cada una de sus estaciones, como en un subway en alguna parte del mundo. Agradecerte es poco, pero sigo escribiendo de ello, porque no eres todo el mundo. 
A diario hay, al menos, un instante en que te posas en mi pensamiento, fija, inamovible, y no es un capricho, hace tiempo entendí que no lo es, porque hice una lista de las diferencias entre amar y desear.  Siempre quiero  para ti la felicidad, y tú poder de iluminar el mundo.  Me gustaría poder decirte cada cosa que pienso de ti, cada cosa que imagino, pero desafortunadamente nunca le atino al momento, y con tu distancia y silencio es más difícil caer en el tiempo, me siento como una síncopa cuando de dirigirme a ti se trata, pero supongo que así se ha decidido que sea. Si no te hablé cuando estabas tan cerca fue porque sabía que estabas en tu trabajo, materializando lo planeado, y lo cierto es que nuestros acercamientos anteriores siempre fueron al margen de todo ello; no es reclamo, nada de esto lo es, igual es raro tener que aclarar que nunca te he de reclamar nada, pero lo hago, porque no se pierde nada con hacerlo. Sigo procesando muchas cosas, porque todo es efímero, y la mayoría de lo que se queda intacto no se puede decir. Estoy orgullosa de ti, soy genuinamente feliz de que habites en éste mundo, eres necesaria, esencial, como tus manos, tan largas, tan delicadas, las miré mucho tiempo. Dices que no sabes si estaba lampareada, bueno si lo estuve, pero no por las razones que piensas, lo único que diré es que tú belleza me deja muda, tuya. 

No hay comentarios.: