Ayer puse la cabeza en la almohada y caí, desperté como esas veces que sientes que no pasó ni un minuto y ya es de día. Seguía con mucho sueño y cansancio emocional, fue como pasar de muchas cosas bellas y buenas a lo más triste en muy poco tiempo. Pero me mantengo tranquila, hace tiempo que decidí que la muerte no me haría sentir nada negativo, ni le daría más importancia de la que tiene, si lloré, pero supongo es lo normal, al final siempre recordaré a Alex sonriendo, sé que fue muy feliz y pleno.
Por otro lado, continuo muy inspirada, trabajando, buscando y encontrando, cerrando el círculo, sin perder la mira, siempre hacia enfrente. Aquí hace mucho calor, mi norteña favorita, un besito en tu nariz. Te extraño.