Y así, quieta, con la mirada tranquila, fija en las flores que de pronto se posan en el camino, decido pasar el día, aunque tuvo sus momentos de alegría y sonrisas, baile también, como cuando doy clases de batería, es un gran alimento.
Muero de sueño, pienso, tapo mis ojos, mis oídos, nunca la voz. Te extraño.
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