domingo, enero 25, 2026

Tiempos

 El atardecer y su incansable magia, el viento y mis fallidos intentos de mantener el pelo sin alborotar, todo lo que alcanzó a ver, a conocer, de a poco, con precaución y valentía, intentando el equilibrio, sin adelantar nada. Un domingo de papalotes, pectorales prehispánicos y muchas historias; un domingo en que mi madre me habló de la casa que tantas veces he soñado, y ella no lo sabe. Hace 21 años ya que renací, o algo así, me preguntan qué aprendí de eso, resumen: que la vida es maravillosa en éste cuerpo, en éste mundo y en éste momento, el presente es lo único que alcanzamos a vivir. Y tú, con tu indecible ternura. Te extraño. 

No hay comentarios.: