viernes, diciembre 12, 2025

Reto

 La tarde iba bien, mi mamá me pidió que les preparara calabacitas rellenas y capeadas, y es que tengo algunos dones culinarios, entre ellos el de preparar un capeado bueno, sin necesitar de una batidora, mi abuela me enseñó el truco, y aún lo tengo; ya casi estaba todo listo, puse a hervir las calabazas redondas, después lo demás, hacer el relleno, y todo, llegó el momento de preparar el capeado, a batir y batir las claras de huevo, bien, me gusta ese paso. De pronto suena el celular, el famoso whats, David se murió, leo, ¿qué? digo en voz alta, no creo, de dónde sacaron esa información. 

Cuando cumplí un año tomando clases de batería me decidí a armar mi primera banda, ya casi cumplía 16 años, y me sentía preparada, mi hermana fue la primera en aceptar la propuesta, David, el segundo, él en la voz, y todo comenzó, nos pusimos a platicar y llegamos a dos acuerdos que serían inamovibles, el primero consistía en que primero haríamos covers pero sólo de canciones que nos gustaran, no importaba si las canciones estaban de moda o no; la segunda, nuestro nombre de banda: Requiem Blues. Y así nos pusimos a ensayar duro, constante,  buscamos al resto de los integrantes, y al poco tiempo ya estuvo la banda completa. Buscamos tocar en todas partes, sin importar nada, desde fiestas de amigos hasta eventos en las calles, lo logramos, al poco tiempo conseguimos nuestra primera temporada en un bar de música en vivo, el Bule Bar, no era el más famoso porque en ese entonces (finales de los noventa) había muchos lugares con el mismo concepto, y el rock en español estaba en pleno auge, pero nosotros teníamos un plus, lo que nos hacía distintos era que sólo tocábamos canciones que nos gustaran; para nuestra sorpresa poco a poco comenzamos a llenar el lugar, jueves, viernes y sábados, hasta que teníamos un lleno total todo el tiempo, recuerdo bien que fue un lío el que yo fuera menor de edad pero lo único que había que hacer era no decir nada, y así fue. Desde entonces siempre tengo uno o dos años de más. David y yo hicimos una gran amistad, un gran vínculo, y es que teníamos un amor en común: Rita Guerrero. Nuestro amor por ella y por su trabajo era tal, que nos convertimos en especialistas del tema, y nuestras charlas iban más allá de los ensayos, y de las presentaciones, siempre terminábamos escuchando a Santa Sabina. Una vez nos fuimos a un pueblo potosino en donde se presentó Santa Sabina, su disco; Babel, y ahí platicamos con Rita, recuerdo perfecto su emoción, yo ya había conocido a Rita, unos años atrás. Recuerdo que pasamos frío, eramos unos jóvenes independientes, atrevidos, valientes, pero sobre todo, amantes de la música. 

La muerte es la única que amenaza con endurecer mi corazón, no me gusta, no la soporto, no la quiero.  Además de todo no me gustó nada de quién vino la noticia, deberíamos poder elegir a las personas que comuniquen a los demás de nuestra muerte. Y no me gustan los mensajes aclarando el porqué David fue importante para ellos, cuando tenían meses sin hablar con él; si, yo sé que a veces no hay tiempo, pero siendo sinceras, el interés es fundamental. Si, me enojé, y le dije a mi hermana, cuando me muera si comienzan a escribir mensajes sobre lo importante que fui para quien sea, pregúntales: ¿cuándo fue la última vez que le llamaste, qué cruzaste conversación con ella? Y ahí se verá reflejada la importancia de la que hablan en sus mensaje.  El momento es ahora, no ayer, no mañana. 

Te extraño.  

P.D. Las calabacitas sabían buenas, pero no se veían muy bien. El capeado salió, sólo no pude usarlo.  

No hay comentarios.: