Hoy estaba escuchando una vieja canción que habla de un ser que viaja al 2095, creo, y de ahí le escribe una carta a su novia del pasado, en dónde le dice que en ese futuro tiene una novia que es idéntica a ella, sólo que perfecta, con todo lo que le faltaba a su novia del pasado; le dice que la ama, pero que su novia del futuro aparte de ser idéntica a ella es totalmente complaciente con lo que él necesita, sólo hay un pequeño detalle, que su novia del futuro es un teléfono, ja. La canción es vieja pero aún así la encuentro futurista aplicada al presente, con eso de la inteligencia artificial y la búsqueda del amor. Me encanta leer literatura futurista de los años cincuenta porque me gusta saber cómo se imaginaban el año 2000. Me gusta también cuando alguien me cuenta sobre su visión del futuro, me encanta la imaginación.
Tengo hambre, pero ya es tarde, y también me faltan las ganas de cocinar algo, últimamente no cocino mucho. He soñado mucho, amanezco más allá que acá, como si una parte de mi nunca terminara de aterrizar a ésta realidad, pero no me angustio, mejor me dejo llevar, no tomarme los mundos tan en serio.
He practicado mucho, siempre que me siento en la bateria, tengo la sensación de que desarmo mi cerebro, reviso sus partes, y luego lo vuelvo a armar, siempre distinto, pero nunca me sobran las piezas, como un rompecabezas que tengo en mi interior, mi rompecabezas particular. Ojalá y te sueñe. Te extraño.
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