No tienes idea de cómo siente mi corazón cuando suena el conejo malo, y me sorprendo y a la vez no, porque sé que la sensibilidad sonora es algo que siempre he experimentado, pero cuando duelen las melodías, uf, cuando se padecen los sonidos es demasiado, y me pregunto ¿para qué? así de desesperada se pone la situación sonora. Y él es sólo el ejemplo de muchos otros intérpretes. En fin, a cambiar de canción.
Hace rato iba caminando por el atardecer, y encontré un árbol con un color maravilloso, pensé en ti, en escribirte que siempre puedes y podrás contar conmigo, en el amor y en el desamor, en al frío y en el calor, en el sueño y en el insomnio, en todo, en los sonidos y en los silencios. El día ha sido un sube y baja, por la mañana llegaron unas ganas tremendas de tu abrazo, de pedirte que al menos me mandaras uno, no lo hice, no hice nada. Tomaré un café. Te extraño.
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