El día se puso largo, muy largo, una serie de resoluciones se formaron para resolverlas una a una, y pensé en ti. Me gusta tu sonrisa, más cuando pensabas que no te veía, y tú concentración, me gusta que te cuides, mucho, que cuides ese bello corazón, y a tus escudos.
Hoy no me dio hambre en casi todo el día, lo encontré raro, pero el cuerpo sabe lo que precisa y cuando lo precisa. Me está costando apagar el cerebro, quizá recuerdas cómo es, amé tus cuidados, gracias. Te extraño.
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