sábado, julio 25, 2026

Síncopa

 Hoy cometí un error laboral, nada grave, pero me di cuenta de lo mucho que me castigo por errores pequeños, y lo mucho que repienso las cosas, si me descuido puedo quedarme ahí horas y horas, incluso días, y eso no está bien, porque sí, los errores suceden, aunque siempre pongo toda mi atención para que no sea así, y el 99% de las veces lo logro, casi siempre el 100%, pero luego cuando no es así me clavo de más en esa textura, y lo repienso y me digo que la regué, que lo hice mal y así, infinitamente, pero hoy no, porque todo pasa, y entre más rápido pues más se aprende, sobre todo cuando no es de gravedad; me pregunto esto de donde lo aprendí, porque si distingo ese comportamiento en otros del núcleo familiar, pero afortunadamente se pueden cambiar, o romper, o desaparecer, siempre para bien, así que no me estaciono más, y continúo. Me siento bien de poderlo distinguir, y actuar de manera consecuente, no como antes, porque me doy cuenta de que siento mucho miedo al fallo, al error, a la equivocación, entiendo que todas tenemos esas emociones, pero yo distingo claramente este sentimiento desde muy pequeña, pocas cosas me aterraban tanto como el fallar, como el no sentirme suficiente, y no lo digo de manera condescendiente, porque era una niña, ahora ya no lo soy, hace mucho tiempo que no lo soy, y enfrento esa emoción, no la dejo crecer más, la veo, la distingo y la rebaso, y me siento orgullosa de ello, aunque aún estoy aprendiendo los métodos más adecuados para ello. En fin, muero de sueño mi amor libertad, me pregunto dónde andarás, y qué canciones escuchas, seguro que sonríes, ojalá; a veces creo que en esta tierra tu y yo somos como una película en proyección, existimo bajo la misma luz, pero en mundos que jamás se tocan, ahora resulta que ando poeta, ja, ya mejor me voy a dormir. Te extraño. 

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