Tengo unas ganas de reír, y mira que soy simple,, a diario hay algo que me hace sonreír, y esas ganas salieron de un gran momento hoy, platicando con mi mamá me contó algo que de verdad me hizo reír y como que se quedaron ahí algunas ganas almacenadas. No era nada trascendental, pero el momento fue muy bonito, es que cuando hay oportunidad salimos a caminar por la tarde/noche, porque trae la idea de hacer más ejercicio, hace un par de meses que cumplió setenta. Y sabes, por primera vez me di cuenta de que ya no es la mamá que siempre vi, y no lo digo en un sentido negativo, sólo que por primera vez fui consciente de que ya no tiene treinta años, yo siempre la vi así, la sentí así, tengo líos con la percepción del tiempo, además de que en estos últimos años ha pasado por unas rachas emocionales complicadas, ya sabes por qué; pero son esas tardes cuando caminamos un rato en que compartimos charlas y silencios, me cuenta su día, sus inquietudes, todo, y yo la escucho, siempre caminamos el mismo recorrido y de vez en cuando cambiamos ruta para ir a ver algo que le interesa, casi siempre fiestas patronales, o cosas de las iglesias, no sabes la de agua bendita que me han aventado, dice ella que para que se me salga el chamuco. Recuerdo y sonrío. Que ganas de reír más. Te extraño.
lunes, junio 22, 2026
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