La carretera y su silencioso orden, me gusta darme cuenta de como entre seres extraños es posible respetar los acuerdos del camino, o al menos de algunos, siempre me hace bien manejar y manejar, llegar a uno de mis lugares favoritos, en donde nadie conoce a nadie, ir por algunos manjares por mera tradición y porque saben buenos, sentarse en algún sitio, y sólo observar, escuchar, disfrutar el presente, y el sol, acompañado de un viento frío, de ese que no se puede cubrir y se cuela por todas partes, ir al museo de siempre, y luego visitar el pequeño teatro, en el que nunca he visto ninguna presentación de nada, no hace falta tomar fotos, ni nada, porque las sensaciones son difíciles de plasmar, los aprendizajes, lo compartido. Todo el camino con un pensamiento hundido en el paisaje, nada más. Después el regreso, que siempre es más corto, el atardecer, luego la noche, y yo sigo manejando, que maravilla. Por hoy ha sido suficiente. Necesito dormir, descansar, ya mañana es lunes y es hora de retomar las actividades laborales, y los intentos diarios para ser y estar en otros sueños. Pienso que eres inevitablemente encantadora, ni modo, no lo puedes evitar. Te extraño.
domingo, noviembre 02, 2025
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