Cuando tenía veinte años vivía aún con mis padres y mi hermano menor, tocaba la batería con la mejor banda de la ciudad, y por lo tanto recibía un pago de cuatro mil pesos por tocar tres días a la semana, más los eventos particulares: serenatas privadas, festivales, etc. Acababa de comenzar la primera década del dos mil, escuchaba mucha música hecha en México, rock, pop y música en inglés también, Placebo, Fiona Apple, Cranberries, y cosas por el estilo; recuerdo estaba pegando mucho la canción de Todavía, de la factoría, y el Chúntaro Style. Mis fines de semana comenzaban los miércoles por la noche, y aún estaba en la universidad, en su apogeo, consumía altas dosis de marihuana, desde que amanecía hasta que me iba a dormir, además de alcohol, claro, nunca pagaba por la fiesta, al contrario, me pagaban por estar ahí. Conocí personalmente a Julieta Venegas, y nos hicimos un poco compas. Mi mejor amigo era Óscar, él siempre estaba ahí, ah, y tenía una novia que era siete años mayor que yo, terminamos después del accidente. Recuerdo bien que pensar en cumplir treinta años me parecía imposible, y recuerdo, también, que me angustiaba mucho con todo lo que estaba descubriendo en las materias de la universidad, Metodología de la Investigación, Culturas Andinas, Mesoamérica, Arqueología, Historia del Arte, y otro largo etc. Perdí la fe en la humanidad y entendí que somos cíclicos en cuanto a nuestra historia universal se refiere. Mi relación con la familia era casi nula, sin comunicación, vivía ensimismada, o enmimismada, siempre he pensado que debería de decirse así. Sólo me acercaba a mi abuelita, quien era mi vecina. Así pasé mis primeros años veinteañeros, después, bueno, el accidente. Es curioso porque creo que es uno de los años que menos me ha dejado, quizá sólo la experiencia musical, y algunas amistades que vivieron conmigo ese momento, como las chicas de la banda, que conocieron a profundidad esa etapa de mi. Supongo que murió junto con un montón de ideas, y sobre todo, de manías. Fue también en esos años que decidí dejar de consumir yerba, y me dolió esa consciencia, pero sólo algunos meses. Hace mucho que no pensaba en mi a los veinte años, eso sí, desde que nací y hasta hoy, mi favorito sigue siendo el chocolate, y ya estaba casada con la música, creo que son las constantes en todos mis años. Lo más curioso que pensé de lo que dijiste hoy es que yo no sé tu edad. Gracias.
miércoles, agosto 13, 2025
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